De Mauthausen y lazos amarillos

De estos días ajetreados tras las elecciones, y a la espera de las municipales que decantarán los pactos post 28-A, sobresalen varias polémicas de esas que llaman estériles pero que en el fondo son útiles para la fijación de un relato. Me pararé en una, en Mauthausen, la que muestra este vídeo:

Gemma Doménech, directora general de Memòria Democrática de la Generalitat citaba al preso político Raül Romeva. En ese momento la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado, abandonaba el acto. Por supuesto, partidos políticos y medios españoles corrieron a criticar a Domènech por banalizar el nazismo y desvirtuar el acto, en especial, cosa curiosa, los medios más progres. Solo hay que ver periodicos y tertulias de los días de después. ¿Por qué? Pues porque lejos de importar una mierda lo que suponga el hecho en sí para los deportados que sufrieron y murieron en Mauthausen, Domènech depende de la Generalitat y por tanto, es indepe, y por tanto, todo vale. Desde falsear sus palabras a poner el grito en el cielo los mismos medios, periodistas, opinadores y tertulianos que llevan entre 1 y 6 años sacando a Hitler a pasear cada vez que se trata de hablar del independentismo.

Banderas rojigualdas

No hablaré del absurdo de ir a un homenaje a los republicanos en Mauthausen con la bandera rojigualda, bajo la que los supervivientes siempre se han negado a desfilar en los diferentes aniversarios. Tampoco quiero hablar de que muchos de los asesinados allí por el nazismo resulta que también eran independentistas (y comunistas, anarquistas, republicanos sin más). Pero sí hablaré de que es mucho más grave el gesto de la ministra, marchándose de la ceremonia y, por tanto, ninguneando a las propias víctimas, que el de la directora de memoria recordando al ex-conseller que colocó allí esa placa y que hoy se encuentra en una prisión preventiva desproporcionada e injusta.

El tuitero progre

De la progresía española estos días habría tanto que discutir y analizar que este opinódromo creado hace tan poco se quedaría corto. Pero sí me parece relevante resaltar algunas de esas voces que han puesto el grito en la órbita de Plutón. Por ejemplo, de la furibunda antiindependentista Maruja Torres, que hizo este magnífico tuit que podemos enmarcar en la categoría «El caso es decir algo, aunque sea una idiotez absoluta y que parezca digno»

Maruja Torres, y nada es política

Porque para Maruja Torres hacer política en Mauthausen es una vergüenza. Hacer reivindicaciones políticas en Mauthausen, hábrase visto, que barbaridad. Si hay un sitio en el que merezca la pena hacer reivindicaciones políticas es en los campos de concentración nazis. Símbolos del horror político máximo y en los que hay miles de muertos, unos, exclusivamente por su nacionalidad y otros, por, sorpresa Maruja Torres, por hacer política contra la antipolítica del nazifascismo. Por hacer política contra los aliados de Franco. Por hacer política contra ese Franco que decidió que los ciudadanos españoles que morían en ese campo no merecían ser llamados españoles. Es comprensible que la política que unos hacen a M.T. no le guste. Ni lo que dicen. Ni lo que hagan. Que se haga una reivindicación política en Mauthausen ni banaliza la muerte y el horror, ni deshonra la memoria de los que allí murieron, algunos de ellos, precisamente, por hacer esa misma reivindicación política.

La prensa progre

No falla tampoco el editorial del otrora respetado diario El País, que ha tardado un par de días, esperando a que pasara el primer cañoneo de sus aliados, en perpetrar este editorial en el que destaco este párrafo.

La manera más implacable de disolver una denuncia: presentándola en el Holocausto.
Es, en definitiva, la infinita capacidad que los sectores menos inteligentes del soberanismo, fáciles de distinguir porque siempre están a los mandos del procés, para intoxicarlo todo, hasta la causa más unánime. No hay nada en el mundo que no sea susceptible de ser arruinado si cae por ahí un cargo voluntarioso de la Generalitat, desde la abolición de la esclavitud al apartheid. Todo es bueno para el convento.

https://elpais.com/elpais/2019/05/06/opinion/1557163788_836303.html

No tengo horas del día suficientes para hacerlo uno a uno. Si ponéis en su buscador «independentismo nazi» hay más de 4000 artículos, ciertamente no todos de opinión, y algunos ni siquiera en ese sentido. Pero solo en la primera página de resultados 11 de 20 artículos son opiniones relacionando el independentismo con el nazismo. De Javier Marías, de Joaquim Coll, de Juan Luis Cebrián, de Javier Cercas. Ahí, duramente disolviendo de manera implacable una denuncia, presentándola en el Holocausto. Y tienen los santos bemoles de editorializar aleccionando sobre la ley de Godwin cuando son los máximos exponentes de ella.

Los referéndums no son delito

Por último, pero porque quiero hacer más cosas además de escribir aquí, me paro en el artículo de Emma Riverola para El Periódico

Que els seus líders trenquessin la llei –la llei d’un estat democràtic–, no sembla importar. Una presó preventiva i unes acusacions més que qüestionables no els converteix en innocents.

https://www.elperiodico.cat/ca/opinio/20190506/article-opinio-emma-riverola-sense-pudor-a-mauthausen-7440508

Hace bien Riverola en aportar esa ley de un estado democrático. Porque miles de muertos en Mauthausen murieron por una ley. La ley de un estado dictatorial surgido de unas elecciones libres y otras casi libres. Pero es que esa prisión preventiva y unas acusaciones más que cuestionables es lo que denunciaba Domènech. Aunque no estaría de más recordar que los referéndums en España no están en el código penal. Ni que la arbitrariedad de la prisión provisional siempre es denunciable.

Otra cosa es que cada denuncia en este sentido ponga de los nervios a quienes viven instalados en la comodidad de un régimen del 78 surgido del miedo y con muertos en las calles. Otra cosa es que el espejo devuelva la imagen de una España cada vez más retrógada. Igual que muchos de los que pensaron que Hitler no se atrevería a tanto, que no acabaría pervirtiendo las propias leyes de la democrática Alemania, acabaron también saliendo convertidos en humo de memoria por las chimenenas de los campos de concentración. Igual la progresía que defiende la arbitrariedad del régimen contra el independentismo se ve enfrentada a un espejo mucho más negro en un tiempo. Y esperemos que entonces no les parezca mal que se hagan reivindicaciones políticas en los espacios que lo merecen.

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1 Response

  1. Carles dice:

    Lúcid. Els «progres» s’estan lluint amb aquest tema.N sé de què tenen por. En fi.
    Gràcies Jorge. La solitud dels aragonesos en estos temes es fa menys esmolada amb compatriotes com tu.

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