Con su cabeza, nuestras libertades

En 1591 un ejército castellano llegaba a Aragón, se enfrentaba en Épila con una banda reunida por los nobles aragoneses, y entraba en Zaragoza sin oposición. Así terminaba uno de los hechos más tristes de nuestra historia. Por defender a un convicto, Antonio Pérez, Aragón apeló a sus instituciones, a sus fueros, a sus libertades. Pero no supo luchar por mantenerlas. Con la cabeza de Juan de Lanuza, el Mozo, rodaban también buena parte de nuestros fueros, recortados en Tarazona al año siguiente por Felipe I de Aragón, II de Castilla. Con su cabeza rodaban también los tiempos en los...